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sábado, 20 de mayo de 2017

PRINCIPALES CORRIENTES DEL PENSAMIENTO EN LA FILOSOFÍA MODERNA

Tradicionalmente se distinguen dos grandes movimientos o tendencias que recorren la primera parte de la época moderna y que, incluso geográficamente, son claramente diferenciables: el racionalismo continental y el empirismo británico. Pero, además de ellas –y dejando aparte el Renacimiento, por las razones expuestas más atrás–, es preciso señalar el movimiento ilustrado, que se desarrolla a lo largo del siglo XVIII, y el lugar propio y peculiar que ocupa la filosofía trascendental de Kant.
A continuación se exponen de manera sucinta algunos caracteres distintivos de estas corrientes filosóficas a las que se acaba de aludir, de manera que sirvan de presentación de cada una de ellas. He optado por situar aquí estas breves introducciones, aunque también podría hacerse al comienzo de cada correspondiente movimiento filosófico, con el fin de facilitar una visión de conjunto que permita relacionarlas entre sí.
a)      Racionalismo y Empirismo
La confianza en la razón no es algo exclusivo de la corriente filosófica conocida con el nombre de racionalismo, sino más bien algo común al pensamiento moderno tomado en su conjunto. Si se adopta el término «racionalismo» en este sentido, no puede servir entonces como criterio para diferenciarlo del «empirismo». Habrá que buscar por otro lado los puntos de divergencia. Lo que permite distinguir uno y otro movimiento filosófico es la postura que adoptan frente al problema del conocimiento y, concretamente, en lo que respecta a su origen1: el racionalismo sostiene que poseemos ideas innatas, mientras que el empirismo lo niega y se atiene al adagio aristotélico, según el cual no hay nada en el entendimiento que no provenga de los sentidos, de manera que la mente es una tabla rasa  en la que no hay nada escrito o, en palabras de Locke, es un papel en blanco, sin caracteres ni ideas.
Para los filósofos racionalistas, la verdad no depende de la experiencia, ni requiere tampoco ser confirmada por ésta, lo cual no significa, sin embargo, que se niegue o ignore la realidad exterior; pero, dado que esa realidad no es algo inmediato, según los postulados racionalistas, necesita ser demostrada a partir de los principios. Este modo de proceder no tiene sentido en una perspectiva empirista, donde lo inmediato es lo sensible, lo recibido de la experiencia, que además no puede ser trascendida: nuestro conocimiento –y este es un postulado central de toda filosofía empirista– no puede ir más allá de la experiencia.
El método de una y otra línea de pensamiento no puede ser, como es lógico, coincidente. El empirismo se basa en la inducción, mediante la cual se pueden formular principios generales a partir de los hechos comprobados, con independencia de todo presupuesto metafísico. Conviene subrayar, a este respecto, que el empirismo no admite propiamente la universalidad, sino tan sólo la generalización. El método racionalista, en cambio, es deductivo, pues procede haciendo derivar de los principios o verdades innatas el conjunto o sistema completo de verdades, que se hallaban virtualmente contenidas en ellas: es una especie de explicitación y desarrollo de lo implícito poseído de modo inmediato. Característico del método racionalista es que considera como ideal metódico las matemáticas, debido a su exactitud, claridad y certeza.
En el racionalismo, la experiencia es relegada a un segundo plano, actitud contrapuesta a la que se da en el empirismo, que pretende reconducir a la experiencia interna o externa todos nuestros conocimientos, de ahí que sea un paso obligado la crítica del innatismo.
Ambas líneas de pensamiento tienen en común el que se atienen a un ámbito mundanal e inmanente: en el caso del racionalismo, la primacía del sujeto, del yo, la introspección como método válido para filosofar, la autoconciencia, son elementos que apuntan a la fundamentación inmanente en la propia razón que encuentra en la certeza la garantía de veracidad. El empirismo, por su parte, al absolutizar la experiencia y el papel asignado al conocimiento sensible, negando toda posibilidad de superarlo, acaba por reducir el conocimiento a las percepciones sensibles del propio sujeto, que es lo único inmediato que se percibe. De este modo, se aboca a un solipsismo que lleva consigo la disolución del propio sujeto cognoscente –como ocurre en Hume–, dispersado en un haz de múltiples impresiones cuya unidad es sólo nominal.
El racionalismo, por último, manifiesta un afán de sistematicidad, de completud e interrelación entre las verdades –el ejemplo más claro es Spinoza–, pues en él el momento sintético es fundamental. El empirismo, por el contrario, privilegia el análisis y se caracteriza por un deseo de radicalidad, de búsqueda del origen con el propósito de llegar a los átomos o últimos elementos simples que están en la génesis de la realidad. En este sentido, se trata de una filosofía no sistemática, sino genética.
b)      La Ilustración
La Ilustración, Siglo de las Luces o Edad de la Razón, según las diversas denominaciones recibidas, rinde también culto a la razón, pero con un sentido diferente al que hasta ahora hemos encontrado. La Ilustración es un movimiento cultural o ideológico que, sin embargo, no es organizado ni uniforme; tampoco constituye una teoría o sistema filosófico. Con ese término se expresa, por encima de todo, una actitud, un espíritu, que se traduce en la confianza absoluta en la razón pura e inmutable, liberada de todo presupuesto metafísico y teológico, que es rechazado como prejuicio. El «espíritu» de las Luces, si se admite este término excesivamente genérico, contribuye a difundir una mentalidad que se extiende por Europa y el mundo occidental y cristaliza en un conjunto de rasgos peculiares que conforman la imagen de lo que entendemos por «hombre moderno».
Entre estos rasgos característicos destacan los siguientes: en primer lugar, la idea de progreso que lleva aneja una considerable dosis de optimismo en la capacidad del hombre para reformar la sociedad y mejorar el modo de vida. Este empeño común favorece el auge de la educación, que se pretende poner al alcance de todos, no sólo de los más favorecidos, pues –siguiendo en esto el proceder cartesiano– se confía plenamente en la capacidad de la razón humana para dirigirse por sí misma, al margen de todas las instancias religiosas, políticas y sociales recibidas. Hay un ideal de emancipación de todo prejuicio o de lo que se sospecha que puede serlo. Esta actitud, en algunos países –sobre todo en Francia–, se torna combativa contra la religión positiva, especialmente la cristiana, que es despreciada y sustituida por una religión natural o religión de la razón. En esta época proliferan las tesis deístas y comienzan a aparecer las primeras manifestaciones de un ateísmo declarado. Se refuerza asimismo la idea de autonomía y autosuficiencia del hombre, quien tiene en sus manos su propio destino. Como fruto de esta autonomía surge, en relación con las cuestiones éticas y religiosas, el «librepensamiento», influido por algunas ideas protestantes.
La tolerancia es elevada por encima de todas las virtudes, aunque no siempre se practicó con la asiduidad con que se la invocaba. Es una época en la que se manifiesta –de modo especial en el ámbito anglosajón– una gran preocupación teórica por la ética y la moralidad, a las que se busca separar de la teología y la metafísica, con el fin de construir una ética civil o moral laica válida universalmente y basada en la sola razón, al margen de toda fundamentación trascendente.
Los filósofos de esta época no se cuentan entre las grandes figuras de la historia de la filosofía, pero no cabe duda de que sus escritos y talante ejercieron una gran influencia, que no se limita al campo de la filosofía o de las ideas, sino que desciende, con sorprendente rapidez, hasta informar la vida común. La contribución más significativa del movimiento ilustrado a la historia de la filosofía es la aparición –aunque se encuentran precedentes que se remontan a S. Agustín– de una nueva disciplina filosófica: la filosofía de la historia. Esta se esfuerza en interpretar los sucesos históricos y el curso mismo de la historia humana según esquemas generales que les dotan de sentido.
c)      La filosofía trascendental kantiana
Immanuel Kant es la gran figura que preside el siglo XVIII y emerge como uno de los mayores filósofos de todos los tiempos. En él se aprecian las huellas racionalistas y empiristas, las dos grandes tradiciones filosóficas de los comienzos de la modernidad, que pretende asumir y superar, y con él acaba la Ilustración, a la que dedicó un breve escrito para explicar su significado. No es adecuado entender a Kant como un mero resultado o producto de las dos grandes líneas de fuerza que recorren la filosofía moderna, pero sí es cierto que recoge las grandes cuestiones que estaban presentes desde Descartes, lo cual le lleva a afirmar de modo grandilocuente en el prólogo a la primera edición de la Crítica de la razón pura que en esa obra «no hay un solo problema metafísico que no haya quedado resuelto o del que no se haya ofrecido al menos la clave para resolverlo». Para ello, somete a examen crítico la facultad de razonar, convencido de que fijar su alcance y sus límites es el primer paso necesario para juzgar sobre la cientificidad de nuestro conocimiento y detectar lo que no es más que una ilusión de la razón.
La filosofía kantiana no se limita, sin embargo, a la teoría del conocimiento, contenida en la Crítica de la razón pura. Esta, como él mismo escribe, es sólo la exposición del método que considera adecuado, pero no debe tomarse como un tratado sistemático sobre la ciencia misma. El edificio de la filosofía de Kant ha de ser completado con las otras dos Críticas –la Crítica de la razón práctica y la Crítica del juicio–, así como con las obras posteriores. De este modo, tomada en su conjunto, su filosofía se eleva a un intento de fundamentar la autonomía racional del hombre, en su conocer y en su obrar moral, para conducirle «a una acabada conciencia de sí mismo, gracias a la cual se aseguren los fundamentos que justifican la ciencia positiva, y se establezca sobre bases sólidas una comunidad intelectual, que ha de culminar en una comunidad ética, en tensión hacia la paz perpetua. El kantismo es un humanismo». Este empeño es lo que hace de Kant un filósofo de permanente actualidad, que constituye un punto de referencia obligado, en cuanto que ha condicionado en gran medida el pensamiento filosófico posterior a él. En Kant se vuelven a enunciar como instancias centrales del pensar las tres nociones cartesianas –el sujeto, el mundo y Dios– que resumen los intereses y esfuerzos de una rica y fecunda época de especulación filosófica.
1. Cfr. COPLESTON, F., Historia de la filosofía, Ariel, Barcelona, 1982, vol. IV, p. 26.
Extraído de SANZ SANTACRUZ, VICTOR, "De Descartes a Kant. Historia de la Filosofía Moderna". EUNSA S.A. España. 2005 

viernes, 2 de mayo de 2014

Apuntes breves sobre Spinoza IV (el Dios de Spinoza no puede realizar milagros)

El Dios postulado por Spinoza, que por la Proposición XVII  de la Ética demostrada según el orden geométrico “obra en virtud de las solas leyes de su naturaleza”, no puede realizar milagros; no obstante, no deja de ser omnipotente:



·         Para Spinoza no hay milagros porque en el obrar divino no hay voluntad de dios, sino actividad causal necesaria de dios.

·         En dios no hay querer, no hay diferentes momentos del obrar

·         Un milagro significaría que un efecto no se siguiera de su causa, como si dios pudiera (por voluntad) suspender el natural despliegue causal de su naturaleza, lo cual es imposible por dos motivos: porque dios no tiene voluntad y porque su naturaleza es necesaria.

·         El corolario I de la prop. XVII afirma que “no hay ninguna causa intrínseca o extrínseca que lo incite a obrar a no ser la perfección de su naturaleza”, y el corolario II de la misma proposición,  que “dios es causa libre”

·         En el escolio de esta misma proposición se menciona la crítica a esos otros religiosos que creen que la libertad de dios reside en que éste tiene la posibilidad de hacer que cosas necesarias según el orden de la naturaleza no sucedan, como si pudiera hacer que la suma de los ángulos internos de un triángulo no sumara 180°, o que dada una causa no se siguiera un efecto. Pero ni el entendimiento ni la voluntad pertenecen a la naturaleza de dios.

·         Y así como de la naturaleza del triángulo se sigue desde la eternidad y para siempre que la suma de los ángulos internos es igual a dos rectos, de la infinita naturaleza de dios se sigue siempre y con la misma necesidad infinitas cosas de infinitos modos: todas las cosas, por lo cual la omnipotencia de dios ha estado en acto desde siempre y así permanecerá eternamente.

Apuntes breves sobre Spinoza III (prueba de la existencia de Dios)

Spinoza llega, en la proposición XI de su obra "Ética demostrada según el orden geométrico" a afirmar que Dios existe, mediante varios pasos argumentales:




“Dios, o sea, una sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita, existe necesariamente”

1. Debe asignársele a cada cosa una causa o razón, ya sea de su existencia o de su no existencia

2. y esta causa debe estar contenida o bien dentro de la cosa, o bien fuera de ella

3. existe necesariamente aquello que no tiene una razón para no existir

4. así, si no puede hallarse una razón que impida que dios exista, se puede concluir que dios existe

Conclusión 1: dios existe necesariamente, porque no hay razón para que no exista

5. Si esa causa existiera, debería darse o bien fuera de dios o bien en dios

6. pero no puede darse fuera de dios porque nada de otra naturaleza puede poner ni quitar existencia  a dios

7. y si la negación de su existencia fuera interna, esto llevaría a una contradicción respecto dela definición de dios como un ser infinitamente perfecto

Conclusión 2: dios existe necesariamente porque no hay ni dentro ni fuera de dios una causa que impida su existencia.

8. no existir es una impotencia y existir es una potencia

9. si sólo existen los entes finitos, algunos de estos podrían ser más potentes que dios (lo cual se contrapone a la idea de dios como aquello mayor delo cual puede ser pensado)

Conclusión 3: O nada existe, o existe un ser necesariamente infinito

10. cuanto más realidad (esencia, potencia) tiene una cosa, más fuerza tiene para existir por sí

Dios tiene una realidad (naturaleza,…) infinita

Conclusión 4: dios existe absolutamente

11. la perfección de una cosa no impide su existencia sino que la otorga, mientras que la imperfección la quita

12. la esencia de dios excluye la imperfección e implica la perfección absoluta

Conclusión 5: El ser infinitamente perfecto existe necesariamente.

Apuntes sobre Hume y su "Investigación sobre el entendimiento humano" II (la idea de conexión necesaria y el escepticismo)


En la sección 7 de su libro "Investigación sobre el entendimiento humano", Hume explica cuál es el origen de la idea de conexión necesaria:

La idea de conexión necesaria la extrajimos del hecho simple de observar que habitualmente ocurre un suceso determinado a continuación de otro, pero no somos capaces de observar esa conexión, energía o vínculo que situamos, no obstante como indiscutible, entre una causa determinada y su supuesto efecto.

No hay en la naturaleza un solo caso en el que podamos observar esta relación causal, todos los acontecimientos aparecen sueltos y separados, el vínculo no es observable.

Entonces, sólo llamamos causa y efecto a los objetos arbitrariamente y suponemos que hay una conexión entre ellos.

La idea de conexión necesaria surge del hábito de observar que dos o más elementos se presentan conjuntados, de la repetición de casos similares; la mente es conducida por el hábito a esperar que un suceso sea acompañado de su usual compañero.

Esta conexión que sentimos en la mente, esta transición de la representación de un objeto a su acompañante usual es el sentimiento o impresión a partir del cual formamos la idea de conexión necesaria, nunca encontraremos otro origen para esta idea.
                       

Cuando decimos que dos objetos están conectados, solo queremos decir que han adquirido esa conexión en nuestro pensamiento; esta es una conclusión escéptica: muestra la debilidad y los estrechos límites de la razón y la capacidad humanas; queda demostrada aquí la debilidad del entendimiento.

Si existe alguna relación entre objeto que nos interesa conocer, esa es sin dudas la relación causal; en ella se fundan todos nuestros razonamientos acerca de las cuestiones de hecho, la posibilidad de predecir fenómenos, muchos experimentos e investigaciones giran en torno y se apoyan en este principio. pero tan imperfectas son las ideas que nos hacemos de ella que nos es imposible dar una definición justa de causa.

La idea de poder o conexión es tan relativa como la de causa.

"sólo tenemos en cuenta la experiencia de la conjunción constante de sucesos, y puesto que sentimos una conexión usual entre ideas, proyectamos ese sentimiento sobre los objetos, ya que nada es más usual que aplicar a objetos externos las sensaciones internas que ocasionan"

Resumiendo: toda idea es copia de un sentimiento o una impresión, si no hay impresión no hay idea, la idea de conexión de necesaria no deriva de una impresión sino de un sentimiento: el sentimiento de que hay una conexión entre un objeto y su acompañante usual.

Imagino que cuando Kant dice "Hume me despertó de mi sueño dogmático" se está refiriendo a esta cuestión, y entiendo que la separación de los cognoscibles de los pensables, es un intento de solucionar este problema de la limitación del entendimiento planteado por Hume; la imposibilidad de la causalidad y de la existencia de ideas innatas debe haber impulsado a Kant a postular la existencia de las ideas trascendentales como contenidos pensables por medio de la razón pero incognoscibles por medio del entendimiento; y las formas puras a priori  tanto del entendimiento como de la sensibilidad vendrían a ordenar un poco las relaciones de conocimiento que en Hume no están garantizadas.

Apuntes sobre Hume y su " Investigación sobre el entendimiento humano" I

Hume formula y explica el principio empirista sobre el origen de las ideas en la sección 2 de su libro "Investigación sobre el entendimiento humano":



Las facultades mentales imitan y copian las impresiones de los sentidos, pero nunca tendrán la vivacidad de la experiencia original.

Incluso el pensamiento más intenso es inferior a la sensación más débil.

Las percepciones de la mente son de dos clases y se distinguen por su fuerza o vivacidad: las menos fuertes son los pensamientos o ideas, de los que tenemos conciencia; y las impresiones son nuestras percepciones más intensas.

Nada parece más ilimitado que el pensamiento del hombre, pareciera no estar encerrado dentro de los límites de la naturaleza. Puede formar y unir formas y apariencias incongruentes, puede incluso transportarnos más allá del universo, lo que nunca se vio, puede sin embargo concebirse.

Pero si examinamos esta cuestión detenidamente veremos que esta libertad ilimitada del pensamiento es aparente, ya que todo el poder creativo de simplemente la facultad de mezclar, aumentar o disminuir los contenidos aportados por los sentidos y la experiencia. Todos los materiales del pensar se derivan de nuestra percepción intenta o externa. Todas nuestras ideas o percepciones más endebles son copias de nuestras impresiones o percepciones más intensas.

 

El primer argumento que Hume formula a continuación para demostrar que el origen de las ideas es empírico, plantea lo siguiente:

Todas nuestras ideas, incluso las más complejas, pueden descomponerse en sus elementos simples

Por ejemplo, la idea de Dios, surge de aumentar infinitamente las cualidades de bondad y sabiduría, y así tenemos la idea de un ser infinitamente perfecto, bueno, sabio, inteligente,... Toda idea que examinemos será copia de una impresión similar.

 

Apuntes breves sobre Spinoza II (relación entre la buena vida y la necesidad de una reforma del entendimiento)

Spinoza articula la búsqueda de la buena vida con la necesidad de una reforma del entendimiento del siguiente modo:
 

·         Amar a dios es comprender el orden de la naturaleza, comprender el encadenamiento de causas y efectos que va constituyendo la totalidad de lo real por medio de la acción eterna e infinita de dios.

·         Las cosas no son en sí mismas ni buena sin malas, sino que son consideradas de ese modo en tanto que afectan mi ánimo. Entonces hay que buscar si hay un bien verdadero por sí capaz de hacer gozar eternamente de una alegría suprema a quien lo posea.

·         Lo que lo hombres consideran sumo bien son tres cosas: las riquezas, los honores y el placer, y tanto distraen estas tres cosas a los hombres, que no pueden pensar la posibilidad de que exista algo más que pueda ser el sumo bien.

·         Todos los males y las desdichas provienen de tomar como objeto de amor algo que puede perecer, terminarse; algo finito. Por el contrario, la alegría pura y libre de tristeza debe prevenir del amor a una cosa eterna e infinita, la cual por lo tanto, es digna de ser deseada y buscada

·         Con respecto a las pasiones, debemos tratar de entender el origen y hacer una genealogía de los valores, no atribuirles un origen trascendente sino inmanente, y así llamar bueno a lo que incremente mi potencia de obrar y malo a lo que la haga decrecer.

·         Una buena vida consistiría para Spinoza en contribuir a que muchos entiendan lo mismo que yo, a fin de que su entendimiento y su deseo concuerden con los míos: el de conocer o entender la naturaleza, formar una sociedad donde la mayor cantidad de individuos alcance ese conocimiento.

·         Para ello, ante todo, hay que curar el entendimiento, purificarlo, para que pueda entender las cosas sin error; toda la ciencia debe avanzar hacia ese fin.

 
 

Apuntes breves sobre Spinoza I (distinción entre Naturaleza Naturante y Naturaleza Naturada)

En el Escolio de la proposición 29 de Ética I, Spinoza señala la distinción entre Naturaleza Naturante y Naturaleza Naturada. Pero ¿Qué relación guarda esta distinción con las nociones de causa y efecto? Y ¿qué relación con las de sustancia, atributos, modos infinitos y modos finitos?
 
Spinoza llama Naturaleza Naturante a lo que es en sí y se concibe por sí, o sea, los atributos de la sustancia que expresan al entendimiento su esencia eterna e infinita; a dios en tanto que única causa libre. Todo aquello que se sigue de la necesidad de la naturaleza de dios, o sea, lo que se sigue de cada uno de los infinitos atributos de dios: los modos de los atributos de dios en tanto que son en dios y que no pueden concebirse sin dios.
Spinoza sostiene una teoría coherentista de la verdad, de dios se sigue la totalidad de las cosas singulares, y esa totalidad se sigue en un orden lógico; aquí causa y razón se identifican y el sistema de la sustancia es un sistema lógico.
Conocer es conocer la causa del efecto, todo efecto debe derivarse de una causa y así tenemos una concatenación que constituye un sistema coherente.
La Naturaleza Naturante es la sustancia en tanto que productora de las cosas, en cambio Naturada es la misma sustancia, pero en tanto que producida por la Naturaleza Naturante.
Naturaleza, sustancia y dios son lo mismo, dios se expresa en una infinitud de atributos y de modos que componen la totalidad de lo real.
Los atributos son aspectos de una misma sustancia (aquí se cierra el problema planteado por Descartes a partir de la postulación del dualismo ontológico, problema que consiste en la imposibilidad de explicar argumentativamente la interacción entre la res extensa y la res pensante), aquí cuerpo y alma son no son sustancias diferentes, sino dos aspectos distintos de una misma sustancia.
Hay un único orden causal en el sistema de la sustancia, pero que tiene diferentes aspectos.
La sustancia como causa es Naturaleza Naturante: la infinidad de atributos.
El sistema de la sustancia es  una cadena de causas y efectos, pero no hay un orden preestablecido al modo del finalismo, no es esta una concepción teleológica del mundo, sino que las cosas se suceden naturalmente en una sucesión de causas y efectos.
Spinoza dice que la religión ha invertido la relación entre causas y efectos, tomando a las primeras por las segundas y viceversa, y así construyó un sistema finalista.
La religión propuso un “asilo para la ignorancia”, la religión postuló una causa primera para explicar la totalidad de la cadena causal para evitar una regresión al infinito, porque aunque todo está determinado en el orden de las causas y los efectos, los hombres difícilmente accedemos al conocimiento de ese ordenamiento.

miércoles, 10 de junio de 2009

Un breve comentario respecto de la cuestión anterior

Pero claro, la filosofía no se trata de creencias, la cuestión sería muy fácil: me creo o no que la virgen maría fue preñada por el espíritu santo.
En estos tiempos que corren nos acostumbramos a la oposición sin argumentación, a la negación como fin en sí mismo; y así, ocultando el por qué de una negación es como se vacía una crítica y se convierte en afirmación.
A veces incluso los pensamientos más obvios necesitan ser expresados, materializados en palabras, para comenzar a ser.
Entonces decía:
Está claro que al proyecto de la ilustración le ha servido la construcción de sujetos autómatas e iguales, provistos todos y en igual medida de formas a priori útiles para la interpretación y apropiación de los hechos empíricos, lo cual llevaría como consecuencia a conocimientos universales; no obstante, no queda claro cómo es que se postula que existen individuos en estado de minoridad, que poseyendo las mismas categorías de aprehensión del mundo, no pueden acceder a verdades universales, y por lo tanto les resulta imposible tomar decisiones políticas propias, y en este punto Kant fue muy claro, se refería a las culturas no occidentales que aún no estaban alineadas en pos del progreso.
Está claro que tampoco fue inocente la postulación del imperativo categórico kantiano, una supuesta forma lógica interior e inherente a todos los sujetos por igual, con aires de universalidad, que dice proponer que no se tomen a los otros como medios sino como fines en sí mismos, y que reza "siempre busca que la máxima que guíe tus actos se convierta en ley". No obstante las buenas intenciones del puntual Kant, este es un peligroso llamado a la libre interpretación, en una moral en la que no hay contenido, sólo forma, cualquier valor puede ser volcado; y puesto que el mismo Kant ha demostrado gracias a la inconsistencia de su obra, que no todos los sujetos pueden acceder a las verdades universales, no veo en qué se fundamenta la universalidad de este imperativo moral.
Está claro que el arte las más de las veces se ha enrolado en la ardua tarea de la resistencia, y está claro también que el mejor modo de alejar al arte de la crítica social, es dándole un carácter de expresión formal, donde el rojo place por su rojez. No obstante, las rupturas que el arte ha logrado manifestar incluso más acabadamente que la filosofía y que la ciencia, en algunos casos es admirable. Basta pensar en las obras impresionistas y expresionistas que fragmentaron la imagen del sujeto cerrado cartesiano y la del mundo armónico y ordenado.
La coherencia con la que Kant abordó los problemas epistemológicos, metafísicos, éticos, estéticos y políticos de su época, proporcionando una respuesta sistemática, hermética y con aires de cientificidad, realmente asusta.
Creo que la crítica kantiana junto con el sistema dialéctico hegeliano son dos de las construcciones más violentas de la historia de la filosofía.
Pero dado que no se trata aquí de creencias, afirmo. Que construcciones tales han contribuido a la interpelación ideológica sobre los indivuduos, las subjetividades, y la diferencia; en pos de lo mismo, siempre, se trata de la capitalización, de la apropiación y del ejercicio del poder.
Y no. No es una cuestión generacional, o debiera agradecer a la moira que haya puesto en mi camino un libro de Nietzsche, uno de Marx y uno de Foucault, antes que uno de Kant.

martes, 9 de junio de 2009

Una cuestión generacional

Acabo de descubrir que nunca le creí una sola palabra a Kant.

¿Que existen formas puras - a priori - de la sensibilidad, del entendimiento y de la razón que constituyen y determinan el conocimiento? Bueno... en el fondo algunas veces quisimos cumplir nuestro sueño piagetiano, construyendo como antaño, con las categorías aristotélicas, verdades universales, indubitables, e independientes, o lo que es peor, trascendentales, a nosotros mismos. Y esta hipótesis, aunque no me la crea, sí que nos ha servido!

¿Que existe un imperativo categórico a priori que rige nuestra conducta cual mandato universal de la conciencia, y que se impone cual deber, alejado de intereses, afecciones o beneficios propios? Bueno... en el fondo algunas veces quisimos creer que todo acto moral podría volcarse en un molde lógico, vacía y desinteresadamente, pero con el mero fin de convertirse en ley suprema. Y esta hipótesis, aunque no me la crea, sí que...

¿Que existen sujetos en estado de minoridad que no pueden tomar decisiones políticas y a los que debemos guiar hacia el recto camino del progreso? Bueno... una pequeña expresión de la grandilocuencia occidental que supera los límites del derecho moderno. Y esta hipótesis, aunque no me la crea...

¿Que existe un goce estético que place sin concepto y desinteresadamente por su forma, más no por su contenido simbólico, histórico y social? Bueno... en el fondo algunas veces quisimos terminar de escuchar una pieza musical dodecafónica. Y esta hipótesis...

Una profesora kantiana me dijo una vez que el amor a Kant es una cuestión generacional. A lo que sólo pude contestar ¿Qué, usted tiene, cuántos? ¿250 años?



viernes, 11 de julio de 2008

λ. Francis Bacon, Nueva Atlántida (Recensión)


Historia de la Filosofía Moderna

Recensión de textos: Utopías del Renacimiento

Francis Bacon, Nueva Atlántida

En una Ciudad Ideal (Bensalem), se propone una Tecnocracia

(Elite que monopoliza el conocimiento científico)

. Objetivos:

Buscar el conocimiento de las causas de las cosas.
Engrandecer los límites de la mente humana.

. Distribución por tareas de los miembros de la elite (división de las ciencias):

“Comerciantes de luz”: Realizan viajes al extranjero para recolectar datos y traer experimentos e inventos nuevos de todas partes del mundo.

“Hombres del misterio”: Coleccionan experimentos e inventos de las artes mecánicas y las ciencias liberales.

“Exploradores”: Ensayan nuevos experimentos que puedan ser útiles.

“Recopiladores”: Analizan los experimentos y los inventos traídos del extranjero para extraer de ellos el conocimiento de carácter práctico.

“Iluminados”: Encargados de la búsqueda y demostración de las causas para el conocimiento de la vida del hombre.

“Faros”: Dirigen nuevos experimentos y profundizan los anteriores.

“Inoculadores”: Ejecutan los experimentos para divulgarlos.

“Intérpretes de Natura”: Amplían los descubrimientos anteriores realizando experimentos con más altas observaciones, axiomas y aforismos.

. Tipos de Conocimiento (finalidad y método)

1. Medicina / Salud: Para prolongación de la existencia, cura de enfermedades, fortalecimiento del cuerpo y conservación de la salud. Experimentación con animales y plantas.
2. Astronomía: Para aprovechamiento de los vientos y conocimiento de las causas de los fenómenos naturales. Experimentación en espacios naturales y artificiales.
3. Química: Para la creación y utilización de drogas. Experimentación en laboratorios.
4. Física / Óptica: Para ampliación del conocimiento y creación de instrumentos ópticos. Experimentación con luces, sombras y distancias.
5. Música: Estudio de armonías para producir nuevos sonidos y transferirlos por conductos. Creación de nuevos instrumentos, imitación de voces, formación de ecos artificiales; estudio del sonido en relación con el tiempo y el espacio.
6. Agronomía / Agricultura: Para aprovechamiento de las riquezas naturales y modificación de la naturaleza. Invención de abonos para fertilizar la tierra, modificación de la flora, creación de nuevas especies.
7. Matemática: Como herramienta para la astronomía y el estudio de otras ciencias. Estudios de geometría y aritmética.
8. Talleres de Fabricación: Para mejorar la calidad de vida de los hombres. Inventos, estudio de las artes mecánicas.
9. Magia: Para la creación de ilusiones (engañar a la razón y a los sentidos). Estaba prohibida su práctica pero no su estudio.

Los conocimientos son secretos en un principio, pero luego los miembros de la Casa de Salomón deciden cuáles serán revelados al Estado y cuáles serán divulgados a otras ciudades.

BACON SEGÚN LAMANNA

Nueva Atlántida: ciudad feliz que disfruta de las nuevas invenciones para tener una mayor comodidad.

Saber = Poder – Ciencia = Acción

Conocimiento del pensamiento para el conocimiento de la naturaleza. “Descubrir la brújula del mundo intelectual”

Nuevo científico
# Empiristas: hormigas
# Racionalistas: arañas

. Abeja: No recolección ciega rehechos ni puro razonamiento abstracto sino interpretación racional de datos.
Nueva lógica: ciencia para el dominio de la naturaleza.
Hombre como sujeto de conocimiento.

. Teoría de la Inducción

Método que debe seguir el intelecto para encontrar la verdad de la naturaleza
Implica una búsqueda de las causas o propiedades esenciales de los fenómenos.

Consta de 3 pasos:

1°- Formular una hipótesis (intuición metafísica) que luego se verificará con la experiencia.
2°- Experimentación basada en la observación crítica de fenómenos particulares que se ordenarán en 3 tablas: en la primera los casos positivos (los que se corresponden con la hipótesis), en la segunda los casos negativos (los que no se corresponden con la hipótesis), y en la tercera las variaciones.
3°- Descomposición de las cosas en sus naturalezas simples, encontrar las causas.

El método inductivo de Bacon supone dos tipos de conocimiento:

a. Conocimiento racional: Formulación de una hipótesis. Hay una intuición metafísica que impulsa la investigación. La esencia es utilizada como un postulado para la inducción.

b. Conocimiento empírico: Se realizan observaciones de casos particulares, de fenómenos aprehendidos por medio de al experiencia.

. El objeto de conocimiento

Bacon tomó el concepto de partículas de Demócrito para describir a la materia, que se encuentra en continuo cambio debido a una fuerza inherente a la materia misma que impulsa el movimiento haciendo que estas partículas se unan o se separen. Pero esta fuerza es también la forma (esencia) de las cosas, su configuración latente. La forma de la cosa es la causa misma de la cosa y también es ley de la cosa. Hay una relación universal y necesaria entre la esencia y la naturaleza simple.


. Fuentes de error de las ciencias ( 4 ídolos) – Prejuicios

Tribu: Prejuicios culturales que posee la totalidad de la humanidad o que tienen que ver con una falencia en la percepción humana.

Caverna: Prejuicios culturales que se hacen propios. Prisionero que interpreta, y toma a las sombras por la realidad.

Foro: Confusión entre lenguaje y realidad. Confundir la esencia con el accidente a causa del lenguaje. Tomar la palabra por la realidad.

Teatro: Filosofías y teologías que a partir del principio de autoridad se tornan indiscutibles (crítica al modelo aristotélico-tomista).

. Conclusión Personal

En la filosofía de Bacon no hay un acento fuerte en el plano de las modificaciones de orden político para la construcción de una ciudad ideal, aunque es notorio que su concepción de un buen gobierno está relacionada con el poder en manos de una aristocracia ilustrada y elementalmente científica. Esto se debe a que para Bacon el problema central que atraviesa a las ciudades europeas de su época no es, como para otros utopistas, la caída de los antiguos regímenes de gobierno, sino la pérdida de la confianza en la capacidad del hombre para ejercer su dominio sobre la naturaleza.
Los descubrimientos de la época deslumbraron y marcaron fuertemente a Bacon, y su utopía tiene que ver con esa confianza ciega en la ciencia, y con la importancia de definir un método de aprehensión y posterior modificación de la naturaleza en beneficio de la humanidad.

Se pueden rastrear aquí, al igual que en otras producciones filosóficas y literarias renacentistas, algunos de los antecedentes de la modernidad (el conocimiento científico como herramienta de dominio y como base para el progreso, la importancia del método de conocimiento, la división del conocimiento en ciencias específicas, la noción de utilitarismo) aunque muy ligados aún a concepciones propias de la filosofía clásica (el estudio de las matemáticas como base para todo tipo de conocimiento, el poder ligado a una élite intelectual, la necesidad de leyes universales que expliquen el mundo) y a estructuras éticas propias del medioevo todavía en manos de la religión (aunque el tema de dios deja de ser el centro de las especulaciones filosóficas).
No hay que perder de vista que la filosofía de Bacon surge como consecuencia de su negativa a la autoridad de Aristóteles impuesta por la Escolástica. Sin embargo, esta oposición no es absoluta, el método inductivo de Bacon, por ejemplo, en poco se diferencia de la abstracción aristotélico-tomista.
La filosofía renacentista se desarrolla en un período de pensamiento ecléctico, en el que diversos elementos se fusionan y complementan, a partir del retorno a los filósofos griegos se sientan las bases para el nacimiento de la filosofía moderna, pero sin realizar un corte abrupto con la medieval.

. Bibliografía

Francis Bacon, “Nueva Atlántida” en Utopías del Renacimiento – Moro, Campanella, Bacon. Fondo de Cultura Económica – México

E. Paolo Lamanna, Historia de la Filosofía III – De Descartes a Kant Librería Hachette S.A. – Buenos Aires. 1964. Cap. I “La nueva ciencia y el problema del Método: Bacon, Galileo, Comenio”. pags. 20 – 27