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lunes, 15 de mayo de 2017

La filosofía griega clásica / Aristóteles

Introducción

Hijo de un médico de la corte del rey de Macedonia.
Fue discípulo de Platón.
Fue preceptor de Alejandro de Macedonia
En 355 AC fundó el Liceo
La obra de Aristóteles es enciclopédica, abarca todo lo que se podía conocer para su época, propone una concepción filosófica sistemática del universo.
Sus escritos se dividen en:
1.      Escritos de lógica: sobre el pensamiento, el juicio, los razonamientos, etc.
2.      Escritos de Filosofía Primera: sobre metafísica y ontología
3.      Escritos de Física: sobre la naturaleza en general
4.      Escritos de Ciencias Prácticas y Poéticas: sobre ética, política, estética y poética.

El problema

Aristóteles quería conocer todo sobre el mundo pero la obra de Platón no le servía para entender el mundo natural, al cual accedemos por medio de nuestra experiencia. El principal problema que encontró es la duplicación de lo real (el dualismo ontológico platónico), a esto se suma que no quedan muy claras las nociones de participación y de imitación que su maestro usó para explicar la relación entre los dos mundos.
Lo que observó Aristóteles es que el hombre, como ser vivo, proviene de otro hombre, y no de una idea perfecta de hombre que no podemos palpar.
A este filósofo le interesaba explicar la relación entre lo universal y lo particular, pensaba que el origen de las cosas debía estar en las cosas mismas, y no en un mundo separado del natural.
No hay que perder de vista que Aristóteles es hijo de un médico y que se formó en una tradición naturalista, por lo que se interesó principalmente en explicar el mundo natural, lo que él consideraba el único posible objeto de estudio de la ciencia.
Entonces, lo que intentó hacer Aristóteles fue reunir la dualidad ontológica platónica en una única realidad experimentable.

La realidad

Para Aristóteles lo real es el individuo, y este posee diferentes modos de ser, algunos modos subsisten por sí y otros necesitan de un sustrato.
Hay en el mundo cosas particulares que existen por sí, y existen modos de ser que no existen por sí, como por ejemplo las relaciones entre dos particulares o las cualidades de un objeto.
Todos los modos del ser pueden y deben referirse al que existe por sí, a este modo de ser que es sustrato de todos los demás, Aristóteles lo denominó sustancia
La realidad concreta son los individuos, este o aquel hombre particular, este animal, esta planta; todas estas cosas son sustancias.
Las sustancias individuales son el sustrato o el sostén de otras formas de existencia, a estas formas de dependientes de la sustancia se las denomina categorías, ellas comprenden todo aquello que se puede decir o predicar de la sustancia y responden a la pregunta por el ¿cómo es?, en cambio, la sustancia responde a la pregunta por el ¿qué es?
¿Qué es la sustancia? Es un individuo. Es algo que posee una unidad intrínseca, algo que al separar sus partes deja de ser lo que era. Por ejemplo, si a una planta le arrancamos una flor, esa parte no sigue siendo una planta en su totalidad, es meramente una flor.
Las cosas son compuestos, de materia y forma, y de las que se predican categorías; están en acto y en potencia; y son debido a cuatro causas.
Las categorías son diez: sustancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, acción, pasividad, estado y posesión.

Las cosas cambian (el movimiento)

Aristóteles sostiene que se puede explicar el devenir que hay en el mundo usando las nociones de acto y potencia para entender que las cosas son al mismo tiempo una cosa en acto, y otra cosa en potencia.  Por ejemplo: un árbol es un árbol en acto, pero en potencia es leña. El día que lo corto deja de ser un árbol para convertirse en leña en acto. De este modo se pueden explicar el devenir y el cambio.

La teoría de las cuatro causas

Esta teoría le sirve a Aristóteles para explicar el porqué de las cosas: ¿por qué las cosas son como son?
Todas las cosas que existen, son debido a cuatro causas
1.      La causa eficiente: aquello que hace que la cosa sea
2.      La causa material: aquello de los cual está hecha la cosa, su sustrato.
3.      La causa formal: aquello que puede considerarse como la esencia de la cosa, lo que hace que una cosa sea esa cosa y no otra.
4.      La causa final: aquello que hace que la cosa llegue a ser lo que es, una tendencia, un impulso hacia el desarrollo de su esencia.

Para ejemplificar esta teoría, Aristóteles propone pensar en la realización de una estatua de mármol: la causa eficiente será el escultor que realiza la estatua, la causa material es el mármol del que está hecho la estatua, la causa formal es la idea de estatua que el escultor posee en su cabeza, y la causa final es la realización misma de la estatua.

viernes, 12 de mayo de 2017

Críticas de Aristóteles a Platón

Aristóteles se encargó de fijar su propia posición filosófica mediante una serie de críticas a su maestro. Aristóteles también afirma la “idea” -para emplear el término platónico-, lo universal; afirma lo racional y sostiene que el único objeto posible de conocimiento verdadero es la esencia, el ente inmutable que sólo nuestra razón capta.
Lo que no comparte con Platón es la supuesta necesidad de establecer dos mundos separados: segregar las ideas o esencias (“formas” las va a llamar Aristóteles) de las cosas sensibles, convertirlas en realidades independientes, es lo que no admite del platonismo.

Sus críticas que interesan pueden resumirse en cuatro puntos:
a) La filosofía platónica representa una innecesaria duplicación de las cosas. Platón afirma que hay dos mundos (el sensible y el inteligible), de esta manera complica la resolución del problema metafísico, es decir, determinar el fundamento de los entes: puesto que, en vez de explicar un mundo, habrá que explicar dos.
Hay un principio de “economía” del pensamiento, que Aristóteles no formulo explícitamente, pero que expresa muy bien su punto de vista respecto de este problema; el principio dice que “el número de los entes no ha de multiplicarse sin necesidad” (entia non sunt multiplicando praeter necessitatem). Esto significa que si se puede resolver un problema o explicar un fenómeno con ayuda de un solo principio, no hay porque hacerlo con dos o tres; la explicación más sencilla es preferible a la más complicada (siempre que esta sea una explicación suficiente, claro está). Y en la medida en que Platón postula dos mundo no hace más que complicar el problema.

b) La segunda crítica se refiere a como Platón intenta explicar la relación entre los dos mundos. Platón dice que las cosas sensibles participan o son copias de una idea, que es como su modelo. Pero según Aristóteles, expresiones como “participación”, “copia”, “modelo”, etc., no son en realidad verdaderas explicaciones; Platón no hace sino valerse de metáforas, y en lugar de aclarar conceptualmente la cuestión, como debiera hacer la filosofía, se refugia en imágenes literarias; en este sentido habría quedado atado al mundo de los mitos, es decir, a un mundo anterior a la aparición del pensamiento racional y científico.

c) En tercer lugar, Aristóteles afirma que no se ve cómo ni por qué, dada las ideas -que son estéticas, inmutables-, tenga que haber cosas sensibles -que son esencialmente cambiantes-. Supuesta la naturaleza inmutable, autosuficiente, de las ideas, no se comprende de manera ninguna como puede haber “causa” (tal como tiene que serlo, según Platón) de las cosas sensibles, de su generación y corrupción, de su transformación constante; lo permanentemente estático y siempre idéntico a sí mismo no puede ser causa del devenir. La idea de casa, por sí sola, nunca hará surgir la casa real (hará falta, además el arquitecto o el albañil, según Aristóteles).

d) Una cuarta crítica se conoce con el nombre de “argumento del tercer hombre“. De acuerdo con Platón, la semejanza entre dos cosas se explica porque ambas participan de la misma idea. Por ejemplo: Juan y Pedro son semejantes porque ambos participan de la idea de “hombre”. Pero como también hay semejanza entre Juan y la idea de hombre, será preciso suponer una nueva ideas – el “tercer hombre”- de la cual Juan y la idea de hombre participen y que explique su semejanza; y entre esta nueva idea, la anterior y Juan, habrá también semejanza…Lo cual claramente nos embarca en una serie infinita (regressus in infinitum) con la que nada se explica, puesto que con tal procedimiento no se hace más que postergar la explicación, de tal modo que el problema que da siempre abierto.

Conviene hacer dos observaciones con respecto a estas críticas, y en general respecto a las relaciones entre Aristóteles y su maestro. La primera es que estos reparos, en substancia, aparecen ya en el propio Platón -en el Parménides; son, pues, dificultades que el propio Platón encontró en su doctrina, y que lo llevaron a una profundización y revisión de la teoría de las ideas, especialmente a partir del Sofista. En segundo lugar, después de lo antes dicho conviene atenuar la contraposición de los dos filósofos, que quizás es más notable en las palabras que en las cosas mismas; las coincidencias, como por ejemplo, en la concepción ideológica de la realidad, o en la valoración de concepto frente a lo sensible, entre otras -señalan profundas afinidades de fondo. Es probable, por último, que las críticas de Aristóteles se refieran, más que a Platón mismo, a algunos de sus discípulos.

Fuente:

Carpio, Adolfo P. Principios de Filosofía, una introducción a su problemática. Editorial Glauco. Buenos Aires. (2004)