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lunes, 28 de septiembre de 2020
lunes, 15 de mayo de 2017
La filosofía griega clásica / Aristóteles
Introducción
Hijo de un médico de la corte del rey de Macedonia.
Fue discípulo de Platón.
Fue preceptor de Alejandro de Macedonia
En 355 AC fundó el Liceo
La obra de Aristóteles es enciclopédica, abarca todo lo que se podía
conocer para su época, propone una concepción filosófica sistemática del
universo.
Sus escritos se dividen en:
1.
Escritos
de lógica: sobre el pensamiento, el juicio, los razonamientos, etc.
2.
Escritos
de Filosofía Primera: sobre metafísica y ontología
3.
Escritos
de Física: sobre la naturaleza en general
4.
Escritos
de Ciencias Prácticas y Poéticas: sobre ética, política, estética y poética.
El problema
Aristóteles quería conocer todo sobre el mundo pero la obra de Platón no
le servía para entender el mundo natural, al cual accedemos por medio de
nuestra experiencia. El principal problema que encontró es la duplicación de lo
real (el dualismo ontológico platónico), a esto se suma que no quedan muy claras
las nociones de participación y de imitación que su maestro usó para explicar
la relación entre los dos mundos.
Lo que observó Aristóteles es que el hombre, como ser vivo, proviene de
otro hombre, y no de una idea perfecta de hombre que no podemos palpar.
A este filósofo le interesaba explicar la relación entre lo universal y
lo particular, pensaba que el origen de las cosas debía estar en las cosas
mismas, y no en un mundo separado del natural.
No hay que perder de vista que Aristóteles es hijo de un médico y que se
formó en una tradición naturalista, por lo que se interesó principalmente en
explicar el mundo natural, lo que él consideraba el único posible objeto de
estudio de la ciencia.
Entonces, lo que intentó hacer Aristóteles fue reunir la dualidad ontológica
platónica en una única realidad experimentable.
La realidad
Para Aristóteles lo real es el individuo, y este posee diferentes modos
de ser, algunos modos subsisten por sí y otros necesitan de un sustrato.
Hay en el mundo cosas particulares que existen por sí, y existen modos
de ser que no existen por sí, como por ejemplo las relaciones entre dos
particulares o las cualidades de un objeto.
Todos los modos del ser pueden y deben referirse al que existe por sí, a
este modo de ser que es sustrato de todos los demás, Aristóteles lo denominó sustancia
La realidad concreta son los individuos, este o aquel hombre particular,
este animal, esta planta; todas estas cosas son sustancias.
Las sustancias individuales son el sustrato o el sostén de otras formas
de existencia, a estas formas de dependientes de la sustancia se las denomina categorías, ellas comprenden todo
aquello que se puede decir o predicar de la sustancia y responden a la pregunta
por el ¿cómo es?, en cambio, la sustancia responde a la pregunta por el ¿qué es?
¿Qué es la sustancia? Es un individuo. Es algo que posee una unidad intrínseca,
algo que al separar sus partes deja de ser lo que era. Por ejemplo, si a una
planta le arrancamos una flor, esa parte no sigue siendo una planta en su
totalidad, es meramente una flor.
Las cosas son compuestos, de
materia y forma, y de las que se predican categorías; están en acto y en potencia;
y son debido a cuatro causas.
Las categorías son diez: sustancia, cantidad, cualidad, relación, lugar,
tiempo, acción, pasividad, estado y posesión.
Las cosas cambian (el
movimiento)
Aristóteles sostiene que se puede explicar el devenir que hay en el
mundo usando las nociones de acto y potencia para entender que las cosas son al
mismo tiempo una cosa en acto, y otra cosa en potencia. Por ejemplo: un árbol es un árbol en acto,
pero en potencia es leña. El día que lo corto deja de ser un árbol para
convertirse en leña en acto. De este modo se pueden explicar el devenir y el
cambio.
La teoría de las cuatro causas
Esta teoría le sirve a Aristóteles para explicar el porqué de las cosas:
¿por qué las cosas son como son?
Todas las cosas que existen, son debido a cuatro causas
1.
La causa
eficiente: aquello que hace que la cosa sea
2.
La causa
material: aquello de los cual está hecha la cosa, su sustrato.
3.
La causa
formal: aquello que puede considerarse como la esencia de la cosa, lo que hace
que una cosa sea esa cosa y no otra.
4.
La causa
final: aquello que hace que la cosa llegue a ser lo que es, una tendencia, un
impulso hacia el desarrollo de su esencia.
Para ejemplificar esta teoría, Aristóteles propone pensar en la
realización de una estatua de mármol: la causa eficiente será el escultor que
realiza la estatua, la causa material es el mármol del que está hecho la
estatua, la causa formal es la idea de estatua que el escultor posee en su
cabeza, y la causa final es la realización misma de la estatua.
viernes, 12 de mayo de 2017
Críticas de Aristóteles a Platón
Aristóteles se encargó de fijar su propia posición
filosófica mediante una serie de críticas a su maestro. Aristóteles también
afirma la “idea” -para emplear el término platónico-, lo universal; afirma lo
racional y sostiene que el único objeto posible de conocimiento verdadero es la
esencia, el ente inmutable que sólo nuestra razón capta.
Lo que no comparte con Platón es la supuesta necesidad de establecer
dos mundos separados: segregar las ideas o esencias (“formas” las va a llamar Aristóteles) de las cosas
sensibles, convertirlas en realidades independientes, es lo que no admite del
platonismo.
Sus críticas que interesan pueden resumirse en cuatro puntos:
a) La filosofía platónica representa una
innecesaria duplicación de las cosas. Platón afirma que hay dos mundos (el
sensible y el inteligible), de esta manera complica la resolución del problema
metafísico, es decir, determinar el fundamento de los entes: puesto que, en vez
de explicar un mundo, habrá que explicar dos.
Hay un principio de “economía” del pensamiento, que Aristóteles no formulo
explícitamente, pero que expresa muy bien su punto de vista respecto de este problema;
el principio dice que “el número de los entes no ha de multiplicarse sin
necesidad” (entia non sunt multiplicando
praeter necessitatem). Esto significa que si se puede resolver un
problema o explicar un fenómeno con ayuda de un solo principio, no hay porque
hacerlo con dos o tres; la explicación más sencilla es preferible a la más
complicada (siempre que esta sea una explicación suficiente, claro está). Y en
la medida en que Platón postula dos mundo no hace más que complicar el
problema.
b) La segunda crítica se refiere a como
Platón intenta explicar la relación entre los dos mundos. Platón dice que las
cosas sensibles participan o son copias de una idea, que es como su modelo.
Pero según Aristóteles, expresiones como “participación”, “copia”, “modelo”,
etc., no son en realidad verdaderas explicaciones; Platón no hace sino valerse
de metáforas, y en lugar de aclarar conceptualmente la cuestión, como debiera
hacer la filosofía, se refugia en imágenes literarias; en este sentido habría
quedado atado al mundo de los mitos, es decir, a un mundo anterior a la
aparición del pensamiento racional y científico.
c) En tercer lugar, Aristóteles afirma
que no se ve cómo ni por qué, dada las ideas -que son estéticas, inmutables-,
tenga que haber cosas sensibles -que son esencialmente cambiantes-. Supuesta la
naturaleza inmutable, autosuficiente, de las ideas, no se comprende de manera
ninguna como puede haber “causa” (tal como tiene que serlo, según Platón) de
las cosas sensibles, de su generación y corrupción, de su transformación
constante; lo permanentemente estático y siempre idéntico a sí mismo no puede
ser causa del devenir. La idea de casa, por sí sola, nunca hará surgir la casa
real (hará falta, además el arquitecto o el albañil, según Aristóteles).
d) Una cuarta crítica se conoce con el
nombre de “argumento del tercer hombre“.
De acuerdo con Platón, la semejanza entre dos cosas se explica porque
ambas participan de la misma idea. Por ejemplo: Juan y Pedro son semejantes
porque ambos participan de la idea de “hombre”. Pero como también hay semejanza
entre Juan y la idea de hombre, será preciso suponer una nueva ideas – el
“tercer hombre”- de la cual Juan y la idea de hombre participen y que explique
su semejanza; y entre esta nueva idea, la anterior y Juan, habrá también
semejanza…Lo cual claramente nos embarca en una serie infinita (regressus in infinitum)
con la que nada se explica, puesto que con tal procedimiento no se hace más que
postergar la explicación, de tal modo que el problema que da siempre abierto.
Conviene hacer dos observaciones con respecto a estas críticas, y en
general respecto a las relaciones entre Aristóteles y su maestro. La primera es
que estos reparos, en substancia, aparecen ya en el propio Platón -en el Parménides;
son, pues, dificultades que el propio Platón encontró en su doctrina, y que lo
llevaron a una profundización y revisión de la teoría de las ideas,
especialmente a partir del Sofista. En segundo
lugar, después de lo antes dicho conviene atenuar la contraposición de los dos
filósofos, que quizás es más notable en las palabras que en las cosas mismas;
las coincidencias, como por ejemplo, en la concepción ideológica de la
realidad, o en la valoración de concepto frente a lo sensible, entre otras
-señalan profundas afinidades de fondo. Es probable, por último, que las
críticas de Aristóteles se refieran, más que a Platón mismo, a algunos de sus
discípulos.
Fuente:
Carpio, Adolfo P. Principios
de Filosofía, una introducción a su problemática. Editorial Glauco. Buenos Aires. (2004)
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