lunes, 28 de septiembre de 2020
sábado, 30 de mayo de 2020
La educación en La República de Platón
Al
final de la Alegoría de la caverna se hace mención de las dificultades que tendría el
prisionero liberado si tuviera que volver al encierro para mostrarles la verdadera
realidad a los demás prisioneros, Platón menciona la imposibilidad que tendría
el hombre liberado para volver a adaptarse a la oscuridad de la caverna, y
sostiene que los otros prisioneros seguramente se burlarían de él por no poder distinguir
correctamente las sombras proyectadas en el fondo de la caverna.
Podríamos
interpretar esta metáfora como una forma de decir de Platón que la gente común
que no accede a los verdaderos conocimientos no puede comprender al que sí lo
hace, y por tal motivo se burla de su forma particular de comprender el mundo;
no hay que perder de vista que aquí el liberado de la caverna representa al
verdadero filósofo, quien estará capacitado para gobernar la República, por
haber accedido a la verdad, al conocimiento de los valores más altos de la
polis, y siguiendo la enseñanza socrática que sostiene que, se obra bien por
sabiduría y mal por ignorancia, es este prisionero liberado quien puede obrar
justamente, con valentía y sabiduría; y de allí la fuente de su poder (el
conocimiento verdadero)
Tomando en cuenta el contexto, es entendible que el pueblo no lo comprenda, que se burle de él y que
incluso quiera matarlo, tal como sucedió con Sócrates, el hombre más sabio de
Atenas para los ojos de Platón.
Aquí
hay una crítica, una denuncia, una observación de Platón, que sigue vigente y
no sólo en el ámbito educativo: el que se atreve a ver la realidad de otro
modo, a cuestionar las verdades establecidas y el orden instaurado es objeto de
burla, está loco, se sale de lo normal, y hay que eliminarlo.
Una
vez liberado, el prisionero de la caverna comienza a observar los objetos
reales, primero a través de sus reflejos en el agua, luego por las noches a la
luz de la luna, y finalmente en forma directa y a la luz del sol; con este
astro identifica Platón la idea de Bien, la cual está en el límite del mundo
inteligible, al final del recorrido del hombre que conoce verdaderamente, y así
como el sol ilumina todas las cosas para que podamos verlas, la idea de Bien es
la causa de todo lo que podemos conocer como verdadero. Acceder a la idea de
Bien es el fin último del verdadero filósofo.
Los
hombres que están más cerca de la instancia de bien y de verdad aspiran a
mantenerse en un nivel superior y no quieren dedicarse a los asuntos humanos,
pues quieren para sí una vida enfocada a lo sublime.
La
concepción de educación que subyace en estas páginas y que está relacionada con
las enseñanzas de Sócrates que recuperan sus discípulos, sostiene que todos los
hombres tienen en su alma la capacidad de aprender pero para acceder al
conocimiento deben dirigirse hacia el bien, Platón usa la metáfora de los ojos
y la luz para explicar que al conocimiento se llega apartando la mirada de la
oscuridad y dirigiéndola hacia la luz, la cual, como sabemos, representa la
Idea de Bien.
La
educación consiste en el arte de dirigir a los otros para que orienten su
facultad de conocimiento hacia el bien, hacia la luz, hacia la verdad. Aquí se
puede ver la relación que establece Sócrates entre el bien y la verdad, dos de
los valores morales más importantes para los griegos, pues se sostiene aquí que
quien obra bien lo hace por conocimiento y quien ora mal lo hace por
ignorancia, y este último es el hombre que más daño puede hacerle a la Polis.
Los
hombres preparados para gobernar son aquellos que, habiendo accedido al
conocimiento, están dispuestos a mantenerse en la sublime tarea de dirigir a
los demás para que estos también puedan acceder al conocimiento, a pesar de las
burlas y siempre con vistas a permanecer cerca de la Idea de Bien, ajustándose
a la ley, pues la ley no se propone la felicidad de unos pocos, sino el
bienestar de todos.
Los
filósofos que aspira formar Platón-Sócrates serán capaces de unir la política y
la filosofía, pues una vez que accedieron a las ideas de belleza, bondad y
verdad podrán organizar mucho mejor la ciudad y también ayudar a sus
conciudadanos a vivir mejor.
El
hombre feliz debe ser rico en virtud y en sabiduría.
En 521 a-b Platón
sostiene que los destinados a mandar no pueden encontrar una vida mejor que la
del gobernante, y obrarán justamente por haber accedido al verdadero
conocimiento; más si gobernaran hombres que no hubieran accedieron a estos
valores morales superiores, ellos caerían en la perdición arrastrando consigo a
la ciudad entera.
Sócrates
Sócrates (470 – 399 AC) fue un filósofo griego
se caracterizó por la búsqueda de verdades universales por medio de un
procedimiento dialéctico, mediante el cual interpelaba a los hombres
importantes de la época para que estos le expliquen en qué consisten ciertos
conceptos universales tales como la verdad, la justicia, el amor, y la valentía
por ejemplo.
Sus sentencias más conocidas son “conócete a ti mismo” y “sólo sé que no sé nada”. Justamente, al
reconocer su incapacidad de considerarse un sabio, pues era consciente de que
no tenía todas las respuestas, Sócrates se definía como un filósofo, como una
persona que busca constantemente el conocimiento y no como un sabelotodo que no
se cuestiona sus propios pensamientos, y tal vez fue justamente por este
proceder que se convirtió en el hombre más sabio de su época.
Entre sus discípulos se encontró el filósofo
Platón, quien tomó a Sócrates como uno de los personajes principales de sus
diálogos filosóficos; existen muchas dudas acerca de cuándo se hace presente en
las palabras de Platón el Sócrates histórico y cuándo habla el personaje, lo
cierto es que Sócrates influyó fuertemente en la vida y la obra de su
discípulo, como así también en el resto de los filósofos que lo sucedieron.
Por no haber dejado una obra escrita, se
compara a Sócrates con Jesús, de quien tampoco tenemos registros provenientes de
su puño y letra; de ambos no hay más que testimonios de terceros, descripciones
de personas que los conocieron y que dejaron plasmados en diferentes obras
fragmentos de sus enseñanzas orales. Además, ambos desafiaron a los poderosos
de su época y también manejaban muy bien la dialéctica, es decir el arte de
intercambiar argumentos con un interlocutor. Finalmente, otra similitud es la
de ser condenados a muerte injustamente.
A diferencia de los Sofistas, quienes sostenían
la importancia de la retórica para la construcción de argumentos irrefutables -
aunque independientes de una verdad absoluta - Sócrates sostenía que el
conocimiento no está dado por la correcta argumentación únicamente, sino que
además tiene que tener a la verdad como sustento, es decir, que no alcanza con
convencer al otro para demostrar que estoy en lo cierto, sino que además tengo
que poder dar cuenta de aquello de lo que estoy hablando, conocerlo realmente.
Los Sofistas por su parte, enseñaban el arte o
la técnica de la argumentación, la cual estaba impulsada por los fines, el de
convencer al contrincante en una discusión, y el de rebatir los argumentos
contrarios a los propios; conformaban un grupo de personas que iban de ciudad
en ciudad enseñando estas técnicas a personas que podrían necesitar de estos
procedimientos en las asambleas públicas o ante algún tribunal. Para los
Sofistas, no existía “la verdad” sino las verdades bien enunciadas y
defendidas; esto trajo como consecuencia una subjetivación o parcialización de
la verdad, es decir, que la verdad se tornó relativa y con ella la realidad en
su conjunto se volcaba inevitablemente al relativismo.
Sócrates se oponía a esta concepción de la
verdad y de la realidad, él sostenía que existen verdades universales a las que
los individuos pueden acceder si un buen maestro los guía; el conocimiento se
encuentra en el interior de cada uno, el maestro puede hacer por medio de
preguntas, que uno acceda a este saber; este método por el cual el maestro guía
al alumno para que llegue a la verdad por medio de preguntas se denomina mayéutica.
Este proceder socrático, que consistía en
interrogar al otro acerca de sus propios conocimientos en cuanto a diferentes
cuestiones de importancia para la polis incomodó a las personas más poderosas
de la época, quienes no se sentían a gusto siendo cuestionados relación con sus
conocimientos y su desempeño, al quedar en evidencia que estas ignoraban en qué
consisten valores tales como la justicia, la valentía o la virtud, había allí
una crítica muy fuerte en torno al poder, pues si quien tiene que administrar
la justicia, por ejemplo, no puede definirla, ¿en qué saber reside su poder de
decidir cuándo un acto es justo o no?. Como consecuencia de esta incomodidad,
los sectores más poderosos comenzaron a ver en Sócrates una amenaza a su poder
y al orden de la polis, para los sectores más jóvenes, en cambio, Sócrates
representaba la crítica y la rebelión al orden establecido, y por lo tanto, tenía
muchos discípulos que buscaban aprender de él.
Sócrates es condenado a muerte por corromper a
los jóvenes y por contradecir las verdades de los dioses, y aunque hubiera
podido evitar la cicuta y seguir con vida pero en el exilio, él negó los cargos
y eligió morir defendiendo su postura antes que dejar de ser un ciudadano de la
polis.
La búsqueda de valores universales constituye
una base para la construcción de una sociedad menos corrupta e injusta, era una
necesidad para la Atenas clásica y lo sigue siendo actualmente.
Saber en qué consiste la justicia nos permite
diferenciar los actos justos de los injustos, lo mismo ocurre con el resto de
los valores de nuestra sociedad, y para acceder a ellos no tenemos más que
volvernos hacia nosotros mismo y preguntarnos por sus definiciones, no hay
quien no pueda acceder a estas nociones, sólo se trata de hacer las preguntas
correctas para llegar al conocimiento; a su vez, el acceso al conocimiento
lleva a las personas a realizar las acciones morales correctas, pues quien no
obra bien, no lo hace por maldad sino por ignorancia; por esto es tan
importante llegar al conocimiento, para mejorar nuestra sociedad.
domingo, 19 de abril de 2020
RETÓRICA
lunes, 15 de mayo de 2017
La filosofía griega clásica / Aristóteles
viernes, 12 de mayo de 2017
Críticas de Aristóteles a Platón
domingo, 7 de mayo de 2017
La Filosofía Griega clásica / Platón
domingo, 30 de abril de 2017
Platón: Alegoría de la caverna
(514a) – Después de eso –proseguí– compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, 1 como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos.
– Me lo imagino.
– Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan hombres que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.
– Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros.
– Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí? – Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.
– ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique?
– Indudablemente.
– Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven?
– Necesariamente.
– Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos?
– ¡Por Zeus que sí!
– ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?
– Es de toda necesidad.
– Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?
– Mucho más verdaderas.
– Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?
– Así es.
– Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos?
– Por cierto, al menos inmediatamente.
– Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.
– Sin duda.
– Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por sí, en su propio ámbito.
– Necesariamente.
– Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.
– Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.
– Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería?
– Por cierto.
– Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre» o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida?
– Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida.
– Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?
– Sin duda.
– Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo?
– Seguramente.
– Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada–prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.
– Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.
La filosofía griega clásica/ Los filósofos presocráticos
- Los filósofos presocráticos
- La mayéutica socrática en
busca de los conceptos
miércoles, 28 de enero de 2009
El significado del término “metá ta physiká” y las interpretaciones filosóficas que los comentadores griegos hicieron de la partícula “metá”
En el siglo I AC Andrónico de Rodas, al ordenar los libros que componen el corpus aristotélico, encuentra algunos cuya denominación es problemática en relación con los demás; no obstante, decide ubicarlos después de los libros de física. Por lo que “tá metá ta physiká” significa “los libros después de los físicos”. Entonces, “metafísica” resulta de la supresión de los artículos y fusión de la preposición con el nombre; así, a partir de cuatro palabras surge una, aunque esta unificación no acontece en el griego sino en el latín por medio de la traducción del árabe (Averroes). Sin embargo, el término metafísica no es una invención latina sino una trascripción alterada en forma nominal y sin traducir; no es un concepto sino una expresión retórica y poética; un vocablo arbitrario y de origen azaroso. Aristóteles nunca utilizó el término “metafísica”, en su lugar la denominó de cuatro modos diferentes: 1. Sabiduría: sophía 2. Filosofía primera: próte philosophía 3. Ciencia buscada: zetouméne Episteme 4. Teoría de la verdad: tes aletheías theoría Giovanni Reale:
Aunque coincide con Julián Marías en el origen del término “metafísica”, sostiene que el motivo por el cual se le dio posteriormente esta denominación no es azaroso, por el contrario, es de carácter ontológico: “metá” significa “más allá” por lo que se refiere a lo que se encuentra más allá (o por encima) de lo físico; es decir, los entes “transfísicos”. Las expresiones empleadas con mayor frecuencia por Aristóteles fueron las de “filosofía primera” y “teología”, en contraposición con la “filosofía segunda” o “física”. Los Neoplatónicos (Simplicio):
Efectúan una interpretación ontológica. La denominación “metafísica” se refiere a la naturaleza de los objetos propios de la disciplina (a la organización jerárquica de los mismos). En este sentido, la metafísica es la ciencia de lo “suprafísico” o “transfísico”; es decir, de aquello que está más allá de lo físico. Los Peripatéticos o Post-aristotélicos (Alejandro de Afrodisia):
Realizan una interpretación de carácter gnoseológico; es decir que la partícula “metá” correspondería más al modo de conocer que al objeto. Si bien las entidades metafísicas son anteriores a las físicas en el plano ontológico, en el plano gnoseológico son posteriores, por lo que “metá” no es tomado como “más allá” sino como “después de”.
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INTRODUCCIÓN: UNA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA Se tomarán como premisas principales del presente trabajo las propuestas de Hegel de interpreta...
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Marta Marín recupera dos teorías para explicar el modelo de lectura entendido como comprensión lectora . En primer lugar, hace mención d...

